
Las selecciones de Cuba y República Dominicana protagonizaron un intenso y disputado empate 1-1 este domingo 29 de marzo de 2026, en un emocionante duelo correspondiente a la Concacaf Series, celebrado en el Estadio Cibao FC de Santiago de los Caballeros.
El encuentro, marcado por la intensidad y el equilibrio entre ambos conjuntos, dejó momentos de gran calidad futbolística, así como una dosis de controversia que terminó encendiendo los ánimos al cierre del compromiso.
Tras una primera mitad muy táctica y cerrada, donde ambos equipos mostraron orden defensivo y pocas concesiones, las emociones llegaron en el segundo tiempo. Fue Cuba quien logró romper el empate al minuto 51 gracias a un espectacular gol de Dairon Reyes, que desató la euforia en el conjunto antillano.
Sin embargo, la respuesta de República Dominicana fue inmediata. Apenas dos minutos después, al 53’, Dorny Romero apareció con una brillante definición para igualar las acciones, devolviendo la paridad a un partido que no dejó de ser vibrante hasta el pitazo final.
El tramo final del encuentro estuvo cargado de tensión. Cuando parecía que el marcador no se movería más, llegó la jugada más polémica de la noche: un gol de Junior Firpo en el minuto 90 fue anulado por el árbitro debido a una supuesta falta previa, decisión que generó fuertes protestas dentro y fuera del terreno.
La controversia no terminó ahí. Tras el silbatazo final, se reportaron incidentes y una trifulca entre jugadores de ambos equipos, reflejo de la intensidad con la que se vivió este enfrentamiento caribeño.
Con este resultado, República Dominicana cierra su participación en la fecha FIFA de marzo invicta, luego de haber empatado también en su compromiso anterior, mientras que Cuba mantiene una línea competitiva en este tipo de encuentros amistosos.
Además, el empate reafirma la paridad reciente entre ambas selecciones, que ya habían igualado con el mismo marcador en un enfrentamiento previo, confirmando una rivalidad cada vez más equilibrada en el fútbol de la región.
Sin duda, este duelo dejó sensaciones positivas en cuanto al crecimiento de ambos equipos, pero también evidenció que cada enfrentamiento entre Cuba y República Dominicana se juega con orgullo, intensidad y, en ocasiones, con polémica incluida.

