El irreal final de la etapa clasificatoria de esta SNB, con equipos regalando juegos al no tener motivación alguna para jugar; es solo la punta del iceberg de un cúmulo de malas decisiones y arbitraridades, de una dirección del Béisbol cubano que hace rato no deberia estar al frente de nuestro deporte nacional.
La guinda del pastel ha sido los improperios gritados a toda voz y reproducido en las redes, por varios integrantes del equipo de Villa Clara contra los pinareños, demostrando falta total de empatia y respeto al contrario.
Igual, tampoco es culpa de esos muchachos, es culpa de todos los que de una manera u otra son responsables de la decadencia de nuestra pelota, de una dirección más preocupada por sancionar a peloteros por solo dar un saludo o decir algunas verdades a alguna página no oficial; u otros que por tener el valor de forjarse su propio camino sin tener que rendirles pleitesía. Ahí están los casos que tanta gloria le han dado a sus provincias como Leandro Martínez o Erlys Casanova, para que al final sus propias direcciones provinciales sean parte del contubernio.
Esta 64 SNB ha sido la verdadera muestra, de que los que plantean la gravedad de nuestro pasatiempo nacional, no están en lo cierto. La realidad es que ya estamos asistiendo a su entierro.

