
El conjunto oceánico debutó con triunfo tras imponerse 3×0 a Taiwán, apoyado en un sólido trabajo del pitcheo y dos cuadrangulares que marcaron la diferencia.
Travis Bazzana y Robbie Perkins conectaron los jonrones del partido para respaldar la actuación monticular que mantuvo en cero a la ofensiva taiwanesa.
La lechada representó la número 42 en la historia del Clásico Mundial y la segunda para Australia, que ya había conseguido una el 9 de marzo de 2017 ante China, también en el Tokyo Dome.

